Nueva época de Guerrero Cultural

 

A partir de este número, Guerrero Cultural se convierte en un suplemento quincenal del periódico PUEBLO , gracias a la generosidad del Lic. Gustavo Salazar Adame, quien apoya el esfuerzo de la Fundación Académica Guerrerense por dar vida a un espacio de expresión y reflexión sobre diversos temas vinculados al quehacer cultural de los guerrerenses.

En este suplemento el lector encontrará poesía, cuento, reseñas, documentos y aportaciones en general sobre diversas temáticas, con la única finalidad de suscitar en el lector una reflexión y ofrecer también un momento de solaz lectura.

La Fundación Académica Guerrerense cumple quince años esforzándose por ofrecer a l@s guerrerenses, mediante vías diversas, una nueva visión de lo que representa para nuestra entidad el fortalecimiento de su vida cultural.

Seguiremos en este camino, seguros de que nos acompañan en él no poc@s guerrerenses, que están concientes de que se pueden hacer las cosas, cuando hay voluntad para ello.

Acompáñennos en esta nueva época de Guerrero Cultural. Los invitamos a participar en este proyecto de l@s guerrerenses. Sigan este suplemento y no dejen de visitar nuestro blog: http://guerrerocultural.blogspot.com

 

¡Vamos por Guerrero!

 

David Cienfuegos Salgado

Presidente de la Fundación Académica Guerrerense


REENCUENTRO

Eliseo René Alvarado Villalobos

Mi corazón agitado espera

la llegada de tu tierno pecho

a los brazos de su pasión.

 

Pocos minutos faltan ya ahora

para apreciarte nuevamente

y llenarme de tu calor.

 

Tristes días he vivido sin ti

y mis noches muy largas han sido

sabiéndote lejos de mí.

 

La emoción crece en mi interior

porque pronto volveré a verte

sonriéndome enamorada.

 

¡Estaremos juntos, vida mía!

¡La mañana contenta vivirá!

¡Tú y yo unidos, siempre, amor!


La UAGro : El pensamiento secuestrado

Dr. Humberto Santos Bautista

Dr. Floriberto González González

Los debates que recientemente han tenido los dos candidatos a rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), confirman que la Universidad perdió desde hace mucho tiempo la posibilidad de convertirse en una especie de conciencia crítica de la sociedad guerrerense y que dista mucho de estar a la altura de las expectativas que el pueblo de Guerrero depositó en este espacio de educación superior. Es lamentable que la UAGro , habiendo costado mucho al pueblo de Guerrero, no sea la universidad que los guerrerenses necesitamos, que no sea la casa de estudios con la que soñaron miles de luchadores sociales que entregaron su vida en la construcción de este proyecto educativo, porque se creyó que era la alternativa para superar los grandes rezagos que nos han acompañado a lo largo de la historia de Guerrero.

No es nada alentador que en lugar de debatir propuestas académicas, se intercambien descalificaciones, agresiones y hasta amenazas, lo cual muestra su pobre visión que tienen de la UAGro y de Guerrero. Hay un desconocimiento brutal de quienes son los guerrerenses y de quienes son los universitarios, en consecuencia, si se desconoce todo esto, ¿cómo se pretende desarrollar una propuesta de educación superior para unos sujetos que les son desconocidos? El discurso del Dr. Asencio Villegas Arrizón, es el mejor ejemplo de ello. ¿Cómo pretende el Dr. Arrizón, reformar la Universidad en un contexto como Guerrero, si el modelo que propone es el mismo que han diseñado los organismos financieros internacionales? ¿Cómo hacerle entender que Guerrero sigue siendo un estado eminentemente rural y que lo seguirá siendo al menos por las próximas dos generaciones? Pero, sobre todo, ¿Cómo le va a hacer para « empapar (?) a los universitarios de la interculturalidad para brindar respeto y oportunidades a los indígenas” si la idea que tiene de interculturalidad es mucho más atrasada que el indigenismo paternalista que tanto daño ha hecho a los pueblos indígenas? ¿Ahora se trata de adoptar un municipio indígena como si fueran huérfanos? ¿Sabrá el Dr. Arrizón, en su calidad de médico, que muchas de las brutales deficiencias que en materia de salud tienen los pueblos indígenas se deben precisamente al desprecio por su cultura y a una visión totalmente descontextualizada del problema? ¿De verdad –como él mismo lo afirmó-, ha dormido en alguna comunidad indígena por cuestiones de trabajo o para fomentar el turismo académico?

Me permito preguntarle todo esto, porque me parecen muy desafortunadas sus expresiones con relación a los pueblos indígenas y que sólo confirman lo evidente: la Universidad no tiene respuestas para atender la diversidad cultural del estado de Guerrero y esa misma incapacidad es la que no le permite generar conocimiento. No dudo que en los marcos ortodoxos de la medicina, el Dr. Arrizón sea un buen médico; sin embargo, la compleja problemática educativa de Guerrero, no se resuelve con recetas.

Pero por otro lado, lo que priva en ambas campañas es una pobre visión patrimonialista de la administración, y su ambición para acceder a los cargos burocráticos no tiene más fin que el de mantener privilegios personales o de grupo. En parte, tiene sentido el llamado que hace el Dr., Rogelio Ortega: Hay que crear una nueva Universidad, porque hoy la que existe -como decía un gran liberal mexicano del Siglo XIX de la Universidad Nacional de esa época-, casi se ha vuelto inútil, irreformable y perniciosa. La UAGro dejó de ser el espacio de creación y recreación del saber –si es que en algún momento lo fue-, y la han convertido en una agencia de colocaciones capaz de reproducir una burocracia corrupta, inútil e incapaz de generar conocimiento. Los grupos que se disputan el poder al interior de la Universidad rápidamente subordinan la academia a sus muy particulares intereses. Esta gris burocracia parasitaria –o nómadas estatales como diría Nietzché-, ha lucrado con la UAGro una y otra vez, al grado de que los pocos espacios donde se hace academia en serio, sobreviven a pesar de la adversidad y sólo por la voluntad de los profesores que se niegan a renunciar a la utopía, a pesar de los rectores en turno.

En este sentido, para cumplir con los fines superiores de la Universidad pública -concebida como proyecto para construir una nueva ciudadanía-, se requiere de una profunda reforma radical que no puede quedar reducida a simples cambios curriculares por competencias, porque en los nuevos escenarios de la llamada globalización –mundialización de la economía-, donde el conocimiento se ha convertido en la fuerza motriz de nuestras sociedades modernas, lo que realmente es urgente es que los universitarios debatamos algo más simple y a la vez complejo: ¿Cuál es la idea de conocimiento alrededor de la cual los universitarios pensamos organizar a la Universidad ? Este no es un problema menor si tomamos en cuenta que en sus inicios como Universidad autónoma, en los años 70´s, se pretendió leer toda la problemática de Guerrero desde el paradigma de la lucha de clases en su versión más atrasada. El problema fue que en esos marcos no cabían los indígenas, las mujeres, los migrantes, y probablemente, ni los mismos universitarios. Desde esa ortodoxia, la UAGro fue incapaz de leer el contexto de su tiempo y fue derrotada porque no pudo trascender los límites de un paradigma teórico obsoleto.

Es precisamente por todo esto que cabría preguntarle a ambos candidatos: ¿Cuál va a ser el papel de la UAGro en la era de la globalización -en el siglo de la ciencia y la tecnología y una nueva economía basada en el conocimiento-, sin tener una idea clara de lo que es el conocimiento? Si el conocimiento se ha convertido en la fuerza motriz de nuestras sociedades modernas, ¿cómo se piensa educar a las nuevas generaciones de guerrerenses en este Siglo XXI? Es aquí donde no tienen respuestas, por el simple hecho de que no conocen a Guerrero sino desde la mirada acapulqueña de un café. Desde la academia se le mira con los límites que impone la ortodoxia y desde la política (en su expresión más primitiva) –que es en realidad su visión de fondo- se le mira desde la inmediatez coyuntural de manejar el presupuesto universitario, este es el fin de querer ser rector, y como consecuencia, están condenados a repetir la historia con todas sus perversiones.

El pueblo de Guerrero y los jóvenes universitarios tienen derecho a recibir una educación digna y de calidad. Las batallas que se han librado durante ciento sesenta años de su historia son tremendamente ilustrativas y son también la fuente de esperanza de que los guerrerenses merezcan un destino mejor. Por toda esa historia, los universitarios tenemos el deber cívico, ético y hasta moral, de recuperar la Universidad para todos los y las guerrerenses y convertirla en un centro de excelencia académica, donde se expresa toda la diversidad cultural de Guerrero y del Sur de México.

¿Cuánto más permitiremos las y los universitarios y los y las guerrerenses, una más de estas farsas electorales en la UAGro ?


Comentarios al libro de Vicente Fuentes Díaz: Revaloración de Vicente Guerrero, consumador de la independencia

Moisés Alcaraz Jiménez

Con el estilo que lo caracteriza, de lectura ágil y amena, sin tantos vericuetos que conduzcan al tedio, pero sin demeritar el rigor científico del ensayo y la profundidad de la investigación, Vicente Fuentes Díaz nos conduce magistralmente con este texto al hombre político que fue Vicente Guerrero. Alejado del terciopelo de la historia patria y del fervor cívico protocolario que envuelve a los héroes de bronce, el autor nos pinta de cuerpo entero al prócer suriano que, además de sus amplios conocimientos del arte de la guerra, fue con su inteligencia política el verdadero consumador de la independencia.

Vicente Guerrero, dice Fuentes Díaz, no fue sólo el rudo arriero que conduciendo a sus bestias de carga recorrió la agreste geografía del sur de la Nueva España ; tampoco fue el tosco campirano incapaz de comprender su entorno político y social. El libro comentado es uno de aquellos que desde su título expresan perfectamente el alcance de su contenido. Fuentes Díaz revalora perfectamente en esta publicación al hombre de Estado, al ferviente republicano respetuoso de la ley y de las instituciones políticas que fue Vicente Guerrero.

Por más que grandes historiadores contemporáneos a él contribuyeron a plasmar para la posteridad una imagen muy sesgada y sumamente parcial del héroe del sur, Fuentes Díaz, con la calidad del minucioso investigador, llega a lo profundo de nuestra historia para rescatar y mostrar el verdadero perfil político del jefe insurgente cuya semblanza, en palabras del autor, estuvo mutilada y semicubierta por más de siglo y medio por la hojarasca de los ditirambos cívicos.

Vicente Fuentes Díaz expresa en esta investigación su desacuerdo con los historiadores de mayor renombre de aquella época que inclusive convivieron con Guerrero. Ni Lucas Alamán, ni Carlos María de Bustamante, ni Lorenzo de Zavala lograron recrear en sus escritos con apego a la realidad y con fidelidad al hombre de ideas políticas que fue el insurgente suriano, ni reflejaron con objetividad al actor político fundamental que fue el prócer en la consumación de nuestra independencia.

Esos historiadores, cuyo prestigio trascendió su tiempo, incurrieron, de acuerdo con nuestro autor, en vaguedades, omisiones y en una visión reduccionista de lo acontecido, además de pasar sus escritos por el tamiz de su ideología, como fue el caso de Alamán, ilustre conservador que llegó a defender las posturas de Agustín de Iturbide. Los estudiosos más serios de la historia de la independencia de México, y con mayor razón los apologistas de Iturbide, apoyaron sus investigaciones en esos tres autores y con ello profundizaron la visión parcial sobre Vicente Guerrero que prevaleció a lo largo del tiempo. Tal fue el caso de Vicente Rocafuerte, José María Lafragua y los estudiosos de la etapa porfirista, como Francisco Bulnes, Justo Sierra, Irineo Paz y otros; igualmente se encuentran en la misma situación prestigiados escritores de la primera mitad del siglo pasado, como José Mancisidor, Luis Chávez Orozco y Alfonso Teja Zabre.

Afirma el autor de este texto que por más de ciento cincuenta años subsistió sin variación un mismo esquema sobre la consumación de la independencia, donde se magnifica la presencia de Agustín de Iturbide y no se valora el verdadero aporte de Vicente Guerrero en la fase crucial del proceso que dio vida al México libre del yugo monárquico español.

Para llegar a la importante revaloración de Vicente Guerrero, el autor recurre con la agudeza del apasionado investigador a las fuentes directas de la historia de la independencia. Revisa con minuciosidad ejemplar documentos escasamente conocidos. Con mirada microscópica analiza el tejido más fino de la fase culminante de la independencia de México. Disecciona con el bisturí del galeno las fuentes documentales de nuestro proceso libertario.

Con ello, y debemos de reconocer que también como guerrerense no exento de su fervor a las tierras del sur y a sus próceres, Fuentes Díaz revalora las cualidades políticas del consumador de la independencia a quien en el texto, además de describirlo como un experto en las tácticas de la guerra, lo retrata como un hombre de ideas políticas, conocedor del funcionamiento y las bondades del sistema republicano de gobierno, respetuoso del marco legal, un liberal del ala radical preparado para las lides políticas que luchó siempre por hacer de México un país de instituciones y de ciudadanos libres y en pleno ejercicio de sus derechos.

Por ser un modelo de gobierno representativo y popular, principal aspiración independentista, Guerrero tuvo siempre el anhelo de instaurar la República en México en contraposición a la monarquía y todas las expresiones del absolutismo. Es de fundamental relevancia que hasta 1821, dice Fuentes Díaz, ninguno o muy pocos de los jefes insurgentes hablaron de República o sistema republicano de gobierno, fue Guerrero el primer insurgente que se refirió a esa forma de gobierno, lo que constituye una muestra más de que el prócer suriano fue un hombre de amplias cualidades políticas. No fue un ideólogo en el sentido moderno del término, precisa el autor de este texto, pero tampoco fue un hombre privado de ideas políticas, que las tuvo, muy claras y justas, agrega el profesor Fuentes Díaz.

Este ensayo va más allá de la anécdota y la narración simple. El autor estudia el contexto con la visión del historiador moderno que incluye en su investigación el entorno sociopolítico y el impacto del factor económico en las relaciones de poder. Con la didáctica del buen profesor, Fuentes Díaz nos conduce por el tiempo en que vivió Guerrero, tiempo que el autor recrea con singular maestría. Con sus conocimientos sobre teoría política y la experiencia en el ejercicio del gobierno que Fuentes Díaz adquirió en la praxis política, describe al poco conocido Vicente Guerrero como hombre de Estado, promotor de la institucionalidad de México e impulsor del órden social sustentado en el Derecho. Además de estas tres grandes virtudes de Fuentes Díaz: la del profesor, la del historiador y la del actor político, debemos agregar también la visión del politólogo que a lo largo de su obra ha tenido este lúcido pensador, lo cual le permite analizar a la política al nivel de ciencia y a la altura de la inteligencia y del conocimiento permeados por el rigor metodológico y la sistematización de ideas.

Con esa amplitud de conocimientos y cualidades de investigador profundo, el autor aborda los importantes acontecimientos que antecedieron a la firma del Plan de Iguala, aspecto medular de su libro y parte sumamente nebulosa de nuestra historia que los escritores más connotados de la época se encargaron de enrarecer aún más. Es precisamente en esta fase crucial donde Vicente Guerrero se muestra como el gran conocedor del arte de la política, como el hábil político que persuade al adversario para construir acuerdos, para llegar a consensos y pactar la independencia.

Iturbide fue mandado al sur por la coalición gobernante encabezada sólo formalmente por el virrey Apodaca para aniquilar a Guerrero, no para tender puentes de entendimiento con la insurgencia. El propio jefe realista se había fijado como objetivo eliminar al suriano sin miramiento, dice Fuentes Díaz, y acabar de raíz con el movimiento independentista. Iturbide se ve obligado a cambiar de planes y revelarse contra el virrey cuando está conciente de la imposibilidad de derrotar a la insurgencia. Carlos María de Bustamante, cita Fuentes Díaz, afirma que los soldados leales a Guerrero eran terribles e indomables, a los que Iturbide jamás pudo derrotar.

Es entonces cuando Iturbide acepta la propuesta de diálogo y el plan de independencia diseñado mucho antes por Guerrero y que desde años atrás, cuatro años antes, dice José Francisco Ruiz Massieu en su discurso de Los Pinos, había planteado a los jefes realistas que antecedieron a Iturbide en las montañas del sur. Para entonces la situación de las fuerzas insurgentes también era crítica. Lo prolongado de la lucha (más de 10 años combatiendo al ejército realista), lo encarnizado de las batallas y la escasez de recursos mermaban el ánimo de la tropa y debilitaban al movimiento. Se hacía necesario hacer un paréntesis y pensar en la conciliación sin claudicación. La lucha armada, afirma el autor, se había vuelto fatigosa y rutinaria, había llegado a un punto muerto. Fue entonces cuando ocurre la rebelión liberal en España contra el absolutismo de Fernando VII que abre a la insurgencia encabezada por Guerrero nuevas alternativas de lucha.

En la idea de Guerrero este hecho constituyó el modelo a seguir para la Nueva España. Habría que ver quiénes serían los que podrían encabezar dentro del propio ejército virreinal una rebelión similar contra el dominio español para lograr un gobierno autónomo para la Nueva España. Combinar el arte de la guerra con el arte de la política para impulsar aquella idea fue entonces la esencia de la estrategia independentista del héroe suriano. Guerrero fue el primer insurgente en concebir esta estrategia, dice Fuentes Díaz, quien agrega que esto hay que reiterarlo cuantas veces sea necesario. Es el inmenso mérito de Vicente Guerrero.

De la habilidad negociadora de Guerrero en torno al Plan de Iguala, da cuenta Ernesto Lemoine, que es de los contados historiadores que valora en su justa dimensión la agudeza política del suriano para construir acuerdos en busca de un gobierno autónomo. En la página 27 de este ensayo, Fuentes Díaz cita a Lemoine cuando dice: “Guerrero no fue en el gran suceso de 1821, el cándido, blando y desprendido figurante que han simulado docenas de escritores. Por el contrario, fue un hábil político, agudo y calculador, consciente de lo que hacía y cómo lo hacía, que se manejó frente a Apodaca e Iturbide con una sagacidad de la que éstos fueron los primeros sorprendidos”. Para entonces Guerrero ya no era ni el rudo arriero ni el tosco campirano. Se había convertido en el habilidoso político que le dio la independencia a México. Lemoine hace otra importante observación sobre Guerrero cuando afirma que el suriano “sustentaba la tesis no frecuente en los militares afortunados, de que las causas se consolidan y se ganan, menos en el terreno de las armas que en el de los principios”.

Para algunos historiadores el Plan de Iguala tuvo alcances muy limitados y para otros fue la reafirmación del viejo régimen, aunque ahora con la autonomía de la monarquía española. En palabras de Fuentes Díaz, el Plan de Iguala era, en mucho, la contrarrevolución antiliberal, pero la demanda principal de Guerrero se había cumplido: lograr la independencia, lo cual abría el camino a nuevas expectativas; por lo pronto, dadas las condiciones del momento y ante un enemigo todavía muy poderoso, era lo que se podía hacer y lograr como un primer paso hacia un nuevo sistema de gobierno.

La bondad, la justicia y la equidad distinguieron a Guerrero a lo largo de su vida. Fue un hombre de indiscutible calidad humana. Su actuar nunca conoció la crueldad ni en los momentos más álgidos de la guerra. Su grandeza no derivó de algún mandato jurídico ni de algún cargo administrativo, su liderazgo estuvo sustentado en las virtudes y cualidades extraordinarias que le reconocían quienes con toda lealtad lucharon junto a él. Jamás se enriqueció y vivió la mayor parte de su vida menos que en la medianía. Fue un hombre que con la humildad que lo caracterizó y la fuerte convicción revolucionaria con la que siempre actuó, irradiaba credibilidad y confianza.

Su enorme patriotismo está exento de toda duda. Se lo reconocían también sus adversarios. En lo personal creo con firmeza que, efectivamente, para Vicente Guerrero la patria siempre fue primero.


Presentan Cancionero Tradicional de la Tierra Caliente de Michoacán

Roberto Ventura Pérez

México, DF. El domingo 28 de febrero de 2010, último día de la XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, fue el marco de la presentación del libro: Cancionero Tradicional de la Tierra Caliente de Michoacán, Volumen I. Canciones líricas Bailables , de Raúl Eduardo González, editado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Conaculta.

Ante medio centenar de asistentes, el texto fue presentado por Juan Diego Razo Oliva, Rosa Virginia Sánchez y el propio autor, quienes coincidieron en señalar que el Cancionero Tradicional de la Tierra Caliente , s e distingue por reunir dos aspectos: música y poesía, que a pesar de estar íntimamente ligados, han sido insistentemente separados por los estudiosos que han abordado estos géneros líricos.

Raúl Eduardo González –en breve entrevista- señaló que su trabajo está centrado en el Valle de Apatzingán, en la Cuenca del Río Tepalcatepec. “El lector va encontrar una colección de canciones bailables de la Tierra Caliente , tanto las letras como las líneas melódicas en pentagrama y va a encontrar un estudio acerca del modo de ser de esta poesía, de estas canciones con las que se cantan esos poemas.” Propone “una clasificación de las canciones a partir de su constitución poética, si tienen o no estribillo; también la aportación misma de las partituras que es algo que no se encuentra mucho en los cancioneros”.

Agrega “pretendo que este cancionero siga adelante. La mayoría de las canciones son de probada tradición oral, incluyo un par de sones de autor como muestra de lo que está pasando hoy por hoy, de Don Manuel Pérez Morfín”.

Al referirse a la música calentana guerrerense, comenta: “he trabajado un poco sobre la malagueña de la región del balsas, por desgracia no he podido ahondar mas, aunque mis orígenes están en Zirándaro. El trabajo de Celedonio Serrano Martínez que fue monumental está prácticamente desconocido y eso es una pena. Sin duda, reconozco mucho el trabajo de Don Celedonio”.

Al hablar sobre la violencia en la región, señala que pese a todo “es un orgullo ser calentano, que no por lo que está pasando ahora, por la situación tan complicada que estamos viviendo debemos de bajar la guardia, en realidad la Tierra Caliente se distingue por tener unos valores profundos, por un modo de ser ante la vida y ante naturaleza que nos honra, nuestra música, nuestra tradición oral y nuestras leyendas. Debemos de retomar esas raíces, porque son las que nos dan razón de ser en el mundo”.

Al finalizar la presentación del libro, el público asistente pudo disfrutar algunos sones michoacanos interpretados por un grupo de cuerdas.


Plan de Ayutla

(Marzo 1º, 1854)

Los jefes, oficiales e individuos de tropa que suscriben, reunidos por citación del señor Coronel don Florencio Villarreal, en el pueblo de Ayutla, Distrito de Ometepec, del Departamento de Guerrero:

CONSIDERANDO:

Que la permanencia de don Antonio López de Santa Anna en el Poder es un amago constante para las libertades públicas, puesto que con el mayor escándalo, bajo su gobierno se han hollado las garantías individuales que se respetan aún en los países menos civilizados;

Que los mexicanos, tan celosos de su libertad se hallan en el peligro inminente de ser subyugados por la fuerza de un Poder absoluto, ejercido por el hombre a quien tan generosa como deplorablemente confiaron los destinos de la Patria ;

Que bien distante de corresponder a tan honroso llamamiento, sólo ha venido a oprimir y a vejar a los pueblos, recargándolos de contribuciones onerosas sin consideración a la pobreza general, empleándose su producto en gastos superfluos y formar la fortuna, como en otra época, de unos cuantos favoritos;

Que el Plan proclamado en Jalisco, y que le abrió las puertas de la República , ha sido falseado en su espíritu y objeto, contrariando el torrente de la opinión, sofocada por la arbitraria restricción de la imprenta;

Que ha faltado al solemne compromiso que contrajo con la Nación al pisar el suelo patrio, habiendo ofrecido que olvidaría resentimientos personales, y jamás se entregaría en los brazos de ningún Partido;

Que debiendo conservar la integridad del territorio de la República , ha vendido una parte considerable de ella, sacrificando a nuestros hermanos de la frontera del Norte, que en adelante serán extranjeros en su propia patria, para ser lanzados después, como sucedió a los californios;

Que la Nación no puede continuar por más tiempo sin constituirse de un modo estable y duradero, ni dependiendo su existencia política de la voluntad caprichosa de un solo hombre;

Que las instituciones republicanas son las únicas que convienen al país, con exclusión absoluta de cualquier otro sistema de Gobierno;

Y por último, atendiendo a que la independencia nacional se halla amagada, bajo otro aspecto no menos peligroso, por los conatos notorios del partido dominante levantado por el general Santa Anna;

Usando de los mismos derechos de que usaban nuestros padres en 1821, para conquistar la libertad, los que suscriben proclaman y protestan sostener hasta morir, si fuese necesario, el siguiente Plan:

1o. Cesan en el ejercicio del poder público don Antonio López de Santa Anna y los demás funcionarios que, como él hayan desmerecido la confianza de los pueblos, o se opusieren al presente Plan.

2o. Cuando éste haya sido adoptado por la mayoría de la Nación , el General en Jefe de las fuerzas que lo sostengan, convocará un representante por cada Estado y Territorio, para que reunidos en el lugar que estime conveniente, elijan al Presidente Interino de la República , y le sirvan de Consejo durante el corto período de su encargo.

3o. El Presidente Interino quedará desde luego investido de amplias facultades para atender a la seguridad de independencia del territorio nacional, y a los demás ramos de la Administración Pública.

4o. En los Estados en que fuere secundado este plan político, el Jefe principal de las fuerzas adheridas, asociado de siete personas bien conceptuadas que elegirá él mismo, acordará y promulgará al mes de haberla reunido, el Estatuto provisional que debe regir en su respectivo Estado o Territorio, sirviéndole de base indispensable para cada Estatuto, que la Nación es y será siempre una, sola, indivisible e independiente.

5o. A los quince días de haber entrado en sus funciones el Presidente Interino, convocará el Congreso extraordinario, conforme a las bases de la ley que fue expedida con igual objeto en el año de 1841, el cual se ocupe exclusivamente de constituir a la Nación bajo la forma de República representativa popular, y de revisar los actos del Ejecutivo Provisional de que se habla en el artículo 2o.

6o. Debiendo ser el Ejército el apoyo del orden y de las garantías sociales, el Gobierno Interino cuidará de conservarlo y atenderlo, cual manda su noble instituto, así como de proteger la libertad del comercio interior y exterior, expidiendo a la mayor brevedad posible los aranceles que deben observarse, rigiendo entre tanto para las aduanas marítimas el publicado bajo la Administración del señor Ceballos.

7o. Cesan desde luego los efectos de las leyes vigentes sobre sorteos y pasaportes y la gabela impuesta a los pueblos con el nombre de capitación.

8o. Todo el que se oponga al presente Plan, o que prestare auxilios directos a los poderes que en él se desconocen, será tratado como enemigo de la independencia nacional.

9o. Se invita a los Excmos. señores Generales don Nicolás Bravo, don Juan Álvarez y don Tomás Moreno, para que puestos al frente de las fuerzas libertadoras que proclaman, sostengan y lleven a efecto las reformas administrativas que en él se consignan, pudiendo hacerle las modificaciones que crean convenientes para el bien de la Nación.

Ayutla, marzo 1o. de 1854. El Coronel Florencio Villareal, Comandante en Jefe de las fuerzas reunidas. Esteban Zambrano, Comandante de Batallón. José Miguel Indart, Capitán. Urbano de los Reyes, Capitán. José Jijón, Subteniente. Dionisio Cruz, Capitán de auxiliares. Mariano Terraza, Teniente. Toribio Zamora, Subteniente. José Justo Gómez, Subteniente, Juan Diego, Capitán. Juan Luesa, Capitán, Vicente Luna, Capitán, José Ventura, Subteniente. Manuel Monblan, Teniente Ayudante de S.S. Por la clase de Sargentos, Máximo Gómez. Teodoro Nava. Por la clase de Cabos, Modesto Cortés. Miguel Perea. Por la clase de Soldados, Agustín Sánchez. El Capitán Carlos Crespo, Secretario.

 

Plan de Ayutla reformado en Acapulco

(Marzo 11, 1854)

En la ciudad de Acapulco, a los 11 días del mes de marzo de mil ochocientos cincuenta y cuatro, reunidos en la fortaleza de San Diego, por invitación del señor Coronel don Rafael Solís, los Jefes, Oficiales, individuos de tropa permanente, Guardia Nacional y matrícula armada que suscriben, manifestó el primero: que había recibido el señor comandante principal de Costa Chica, Coronel don Florencio Villareal, una comedida nota en la cual le excitaba a secundar, en compañía de esta Guarnición, el plan político que había proclamado en Ayutla, al que en seguida se dio lectura. Terminada ésta, expuso S. S. que aunque sus convicciones eran conformes en un todo con las consignadas en ese Plan, que si llegaba a realizarse, sacaría pronto a la Nación del estado de esclavitud y abatimiento a que por grados la había ido reduciendo el poder arbitrario y despótico del Excmo. señor General don Antonio López de Santa Anna. Sin embargo, deseaba saber antes la opinión de sus compañeros de armas a fin de rectificar la suya y proceder con más acierto en un negocio tan grave, y que en tan alto grado afectaba los intereses más caros de la Patria. Oída esta sencilla manifestación, expusieron unánimes los presentes, que estaban de acuerdo con ella, juzgando oportuno al mismo tiempo, que ya que por una feliz casualidad se hallaba en este Puerto el señor Coronel don Ignacio Comonfort, que tantos y tan buenos servicios ha prestado al Sur, se le invitara también para que en el caso de adherirse a lo que esta junta resolviera, se encargase del mando de la Plaza , y se pusiera al frente de sus fuerzas; a cuyo efecto pasará una comisión a instruirle de lo ocurrido: encargo que se confirió al Comandante de Batallón, don Ignacio Pérez Vargas, al Capitán don Genaro Villagrán y al de igual clase, don José Marín, quienes inmediatamente fueron a desempeñarlo. A la media hora regresaron exponiendo: que en contestación les había manifestado el señor Comonfort, que supuesto que en el concepto de la Guarnición de esta Plaza, la Patria exigía de él el sacrificio de tomar una parte activa en los sucesos políticos que iban a iniciarse, lo haría gustoso en cumplimiento del deber sagrado que todo ciudadano tiene de posponer su tranquilidad y sus intereses particulares, al bienestar y felicidad de sus compatriotas; pero que a su juicio, el plan que trataba de secundarse, necesitaba algunos ligeros cambios, con el objeto de que se mostrara a la Nación con toda claridad, que aquellos de sus buenos hijos que se lanzaban en esta vez los primeros a vindicar sus derechos tan escandalosamente conculcados, no abrigaban ni la más remota idea de imponer condiciones a la soberana voluntad del país, restableciendo por la fuerza de las armas el sistema federal, o restituyendo las cosas al mismo estado en que se encontraban cuando el plan de Jalisco se proclamó; pues todo lo relativo a la forma en que definitivamente hubiere de constituirse la Nación , deberá sujetarse al Congreso, que se convocará con ese fin, haciéndolo así notorio muy explícitamente desde ahora. En vista de esas razones, que merecieron la aprobación de los señores presentes, se resolvió por unanimidad proclamar y en el acto se proclamó el Plan de Ayutla, reformado en los términos siguientes:

CONSIDERANDO:

Que la permanencia del Excmo, señor General don Antonio López de Santa Anna, en el Poder, es un constante amago para la independencia y la libertad de la Nación , puesto que bajo su Gobierno se ha vendido sin necesidad una parte del territorio de la República , y se han hollado las garantías individuales, que se respetan aun en los pueblos menos civilizados;

Que el mexicano, tan celoso de su soberanía, ha quedado traidoramente despojado de ella y esclavizado por el poder absoluto, despótico y caprichoso de que indefinidamente se ha investido a sí mismo el hombre a quien con tanta generosidad como confianza llamó desde el destierro a fin de encomendarle sus destinos;

Que bien distante de corresponder a tan honroso llamamiento, sólo se ha ocupado en oprimir y vejar a los pueblos, recargándolos de contribuciones onerosas, sin consideración a su pobreza general, y empleando los productos de ellas, como en otras ocasiones lo ha hecho, en gastos superfluos y en improvisar las escandalosas fortunas de sus favoritos;

Que el Plan proclamado en Jalisco, que le abrió las puertas de la República , ha sido falseado en su espíritu y objeto con manifiesto desprecio de la opinión, cuya voz se sofocó de antemano, por medio de odiosas y tiránicas restricciones impuestas a la Imprenta ;

Que ha faltado al solemne compromiso que al pisar el suelo patrio contrajo con la Nación , de olvidar resentimientos personales y no entregarse a Partido alguno de los que por desgracia la dividen;

Que ésta no puede continuar por más tiempo sin constituirse de un modo estable y duradero, ni seguir dependiendo su existencia política y su porvenir de la voluntad caprichosa de un sólo hombre;

Que las instituciones son las únicas que convienen al país con exclusión absoluta de cualesquiera otras; y que se encuentran en inminente riesgo de perderse bajo la actual administración, cuyas tendencias al establecimiento de una monarquía ridícula y contraria a nuestro carácter y costumbres, se han dado a conocer ya de una manera clara y terminante con la creación de órdenes, tratamientos y privilegios abiertamente opuestos a la igualdad republicana. Y por último: considerando que la independencia y libertad de la Nación se hallan amagadas también bajo otro aspecto no menos peligrosos, por los conatos notorios del partido dominante que hoy dirige la política del General Santa Anna; usando los que suscribimos de los mismos derechos de que usaron nuestros padres para conquistar esos dos bienes inestimables, proclamamos sostener hasta morir si fuese necesario, el siguiente:

PLAN

1o. Cesan en el ejercicio del Poder Público, el Excmo. señor General Antonio López de Santa Anna y los demás funcionarios que como él hayan desmerecido la confianza de los pueblos, o se opusieran al presente Plan.

2o. Cuando éste hubiera sido adoptado por la mayoría de la Nación , el General en Jefe de las fuerzas que lo sostengan, convocará un representante por cada Departamento y Territorio de los que hoy existen, y por el distrito de la capital, para que reunidos en el lugar que estime oportuno, elijan Presidente interino de la República , y le sirvan de Consejo durante el corto período de su cargo.

3o. El Presidente Interino, sin otra restricción que la de respetar inviolablemente las garantías individuales, quedará desde luego investido de amplias facultades para reformar todos los ramos de la Administración Pública , para atender a la seguridad e independencia de la Nación , y para promover cuanto conduzca a su prosperidad, engrandecimiento y progreso.

4o. En los Departamentos y Territorios en que fuere secundado este plan político, el jefe principal de las fuerzas que lo proclamaren, asociado de cinco personas bien conceptuadas, que elegirá él mismo, acordará y promulgará al mes de haberlas reunido, el Estatuto provisional que debe regir a su respectivo Departamento o Territorio, sirviendo de base indispensable para cada Estatuto que la Nación es y será una, sola, indivisible e independiente.

5o. A los quince días de haber entrado a ejercer sus funciones el Presidente Interino, convocará un Congreso extraordinario, conforme a las bases de la ley que fue expedida con igual objeto en diez de diciembre de 1841, el cual se ocupará exclusivamente de constituir a la Nación bajo la forma de República representativa popular, y de revisar los actos del actual Gobierno, así como también los del Ejecutivo Provisional de que habla el artículo 2o. Este Congreso Constituyente deberá reunirse a los cuatro meses de expedida la convocatoria.

6o. Debiendo ser el Ejército el defensor de la independencia y el apoyo del orden, el Gobierno Interino cuidará de conservarlo y atenderlo, cual demanda su noble instituto.

7o. Siendo el comercio una de las fuentes de la riqueza pública, y uno de los más poderosos elementos para los adelantos de las naciones cultas, el Gobierno Provisional se ocupará desde luego de proporcionarle todas las libertades y franquicias que a su prosperidad son necesarias, a cuyo fin expedirá inmediatamente el arancel de aduanas marítimas y fronterizas que deberá observarse, rigiendo entre tanto el promulgado durante la Administración del señor Ceballos, y sin que el nuevo que haya de substituirlo pueda bastarse bajo un sistema menos liberal.

8o. Cesan desde luego los efectos de las leyes vigentes sobre sorteos, pasaportes, capitación, derecho de consumo y los de cuantas se hubieren expedido, que pugnan con el sistema republicano.

9o. Serán tratados como enemigos de la independencia nacional, todos los que se opusieren a los principios que aquí quedan consignados, y se invitará a los Excmos. señores Generales don Nicolás Bravo, don Juan Álvarez y don Tomás Moreno, a fin de que se sirvan adoptarlos, y se pongan al frente de las fuerzas libertadoras que los proclaman, hasta conseguir su completa realización.

10. Si la mayoría de la Nación juzgare conveniente que se hagan algunas modificaciones a este plan, los que suscriben protestan acatar en todo tiempo su voluntad soberana.

Se acordó, además, antes de disolverse la reunión que se remitieran copias de este Plan a los Excmos. señores Generales don Juan Álvarez, don Nicolás Bravo, y don Tomás Moreno, para los efectos que expresa el artículo 9o., que se remitiera otra al señor Coronel don Florencio Villarreal, Comandante de Costa Chica, suplicándole se sirva adoptarlo con las reformas que contiene; que se circulará a todos los Excmos. señores Gobernadores y Comandantes Generales de la República , invitándoles a secundarlo: que se circulará igualmente a las autoridades civiles de ese Distrito, con el propio objeto; que se pasará al señor Coronel don Ignacio Comonfort, para que se sirva firmarlo, manifestándole que desde este momento se le reconoce como Gobernador de la fortaleza y Comandante principal de la Demarcación y por último, se le levantará la presente acta para la debida constancia.

Ignacio Comonfort, Coronel retirado. Ídem, Rafael Solís. Ídem, Teniente Coronel Miguel García, comandante del Batallón, Ignacio Pérez Vargas. Ídem, de la Artillería , Capitán Genaro Villagrán. Capitán de Milicias activas, Juan Hernández. Ídem, de la Compañía de Matriculados, Luis Mallani. Ídem, de la 1a. Compañía de Nacionales, Manuel Maza, Ídem, Bonifacio Meraza. Alférez, Mauricio Frías. Ídem, Tomás de Aquino, Ídem, Juan Vázquez. Ídem, Gerardo Martínez. Ídem, Miguel García. Por la clase de sargentos, Mariano Bocanegra. Jacinto Adame. Concepción Hernández. Por la de cabos, José Marcos. Anastasio Guzmán. Marcelo Medrano. Por la de soldados, Atanasio Guzmán. Felipe Gutiérrez. Rafael Rojas.


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